Tienen hambre

Balaídos recibe hoy una visita muy especial. Llegan de la mano el club inglés más laureado de las últimas décadas -13 títulos de liga de los últimos 24 disputados así lo avalan-, y uno de los entrenadores que han cambiado el panorama futbolístico actual, consiguiendo un reconocimiento y admiración internacional sin precedentes. Sin embargo, sus realidades inmediatas difieren ligeramente de su historia reciente.

Por una parte, con este ejercicio el equipo sumará 4 temporadas sin alzar el trofeo que te acredita como campeón de la Premier League y apenas ha asistido con regularidad a una Champions League dónde, cuándo ha llegado, ha salido malparado. Y por la otra, ni falta hace recordar el frustrado retorno de ‘Mou’ a la que fue su casa en Londres. Y ésta es una situación anómala para una entidad del tamaño del Manchester United y para una figura del prestigio de José Mourinho. Por eso ambos tienen hambre, hambre de títulos.

Ya lo avisó el de Setúbal, las prioridades están claras; tanto el cuarto puesto en liga como ganar la UEFA Europa League le darían acceso a la liga de campeones de la temporada siguiente, pero el primero te clasifica como uno más y lo segundo significa ganar un título, un título internacional que además te permite la posibilidad de disputar otro en agosto. Y eso es lo que necesitan ahora mismo para volver a sentirse grandes.

A pesar de las bajas de larga duración de Ibrahimovich, Luke Shaw o Marcos Rojo, el técnico luso ha conseguido recuperar a casi todos sus efectivos para el trascendental partido de esta noche; Paul Pogba, Chris Smalling, Eric Bailly y Juan Mata han conseguido volver a tiempo y estarán a las órdenes de su entrenador. Se unirán a los Antonio Valencia, Ánder Herrera, Henrick Mkitharyan o Marcus Rashford en una mezcla de veteranía y juventud que sólo puede pensar en la victoria. Experiencia e ilusión para volver a ganar.

Seguir soñando

Los últimos años del Real Club Celta de Vigo han sido especialmente bonitos e ilusionantes. Pero este 2017 apunta a ser algo más que eso, este ejercicio tiene hechuras para ser histórico. Lo tiene todo para que, pasado el subidón y con cierta perspectiva, sea considerado como uno de los más importantes de los 94 años que ya soporta la celeste a sus espaldas.

No era un buen augurio el problema surgido entre Berizzo y Orellana antes de las navidades que terminó con en el chileno en la ciudad del Turia y con el equipo olívico sin uno de sus jugadores más diferenciales. Parecía un feo dejavu, que al igual que 12 meses antes con la salida del capitán Augusto rumbo a la capital, dinamitaba cualquier opción de hacer algo grande. Pero de nuevo plantilla, técnico y afición consiguieron, mediante la unión y la experiencia de que nadie es imprescindible, sobreponerse a las adversidades y seguir soñando.

Por eso, el Celta consiguió alcanzar dos semifinales de Copa de Rey consecutivas por primera vez en su historia. Por eso, el Celta consiguió clasificarse para Europa 10 años y casi una desaparición después. Por eso, el próximo jueves el Celta va a jugar uno de los partidos más grandes que se recuerdan en el todavía viejo Balaídos.

El bombo fue benévolo con los de Berizzo y la posibilidad de alcanzar la gloria Europea parece más cerca que nunca. Al alcance de un Iago Aspas que, de vuelta en casa y jugando con sus amigos está viviendo sus mejores momentos como futbolista, que no es poco. Al alcance de un Hugo Mallo que tras superar una de las lesiones más duras que puede sufrir un futbolista, está rindiendo al nivel de los mejores laterales del país mientras luce un brazalete de capitán que representa el fútbol gallego por el viejo continente.

Jueves Santo. Día de fiesta. Día grande en Vigo. Un estadio lleno y la ilusión desbordando la ciudad deberán ser los pilares sobre los que se apoye un equipo que si quiere alcanzar las semifinales deberá olvidar todo el ruido que rodea al club en las últimas fechas y hacer lo que mejor sabe,  jugar al fútbol. Como ante el Krasnodar, Iago y Hugo deberán liderar al equipo de sus corazones hacia la conquista de Europa.

Brasil ¿Estás de vuelta?

La selección más grande la historia del fútbol se está poniendo a tono para el Mundial del verano que viene como quien se apunta al gimnasio en primavera para lucir cuerpo en verano tras haberse pasado con las cervecitas y las comidas familiares en invierno.

Y no sólo se está poniendo en forma, Brasil está empezando a asustar. La era Tite suma 26 goles a favor por sólo 3 en contra, y cuenta sus 8 partidos por 8 victorias, algo que no se había conseguido nunca antes en la eliminatorias sudamericanas para un Mundial. Incluyendo triunfos tan prestigiosos como el 3-0 a la Argentina de Messi o el 1-4 del pasado viernes en el Estadio Centenario de Montevideo a la siempre competitiva Uruguay.

La Brasil de Tite, como mínimo, ya es un equipo serio. Que compite, que sabes que te va a costar superar y que en ningún caso te va a regalar el partido. El ex técnico de Corinthians ha conseguido aunar la los ataques verticales que trató de implantar Dunga con una solidez y un equilibrio que nunca fue alcanzado en la etapa anterior. Tite no ha hecho una revolución, pues muchos de sus jugadores ya habían tenido presencia unos meses antes, pero ha dotado de un cuerpo y una estructura mucho más definida a un grupo que tras tantos varapalos e indefiniciones necesitaba precisamente eso, una identidad propia desde la que crecer.

El gran aspecto táctico a destacar es el nuevo rol que tienen los laterales en la Brasil de Tite. Una vez consignado un centro del campo con mucho músculo, pierna y fuerte y cierta libertad vertical pero falto de fluidez y habilidad con el esférico -Casemiro, Paulinho y Renato Augusto-, son los laterales –Marcelo o Filipe Luis por izquierda y un Dani Alves recuperado para la causa por derecha- quienes se han erigido como los verdaderos socios del trío atacante. Por fin estamos disfrutando de unas combinaciones entre Marcelo y Neymar o Alves y Coutinho que incomprensiblemente nos habían sido negadas hasta ahora. Todo esto unido a la frescura de un Gabriel Jesus que ha irrumpido con la fuerza que lo hacen las grandes estrellas, o el poso de un Roberto Firmino que ahora sí parece asentado en la élite. 

Y por encima de todo esto está Neymar. El de Moji das cruzes siempre ha rendido a un nivel superlativo representando a su país. Desde muy joven asumió un peso que quizás no le correspondía, posiblemente excesivo y que a muchos otros en su lugar les hubiera hecho tambalearse. Pero ‘Ney’ siempre respondió con goles y regates, pidiendo el balón en cada jugada cuando sus compañeros se quedaban sin ideas aún a riesgo de llevarse una patada o sabiendo que lo único que podía haber era intentar una jugada imposible, en la altura de la paz o en el Monumental de Buenos Aires, en Maracaná ante más de 80.000 espectadores o en Wembley rodeado de 90.000 ingleses. A sus 25 años Neymar Jr es el faro de canarinha, en un momento de inspiración fantástico y unas cualidades sin igual, es el elegido para que Brasil vuelva de una vez por todas, a la cima del fútbol mundial.

Siempre se vuelve al primer amor

Carlitos está de dulce. Carlitos está jugando a su mejor nivel desde la vuelta al club de sus amores, el domingo pasado fue figura en el superclásico ante River. Dos goles, asistencia y liderato. En esta posición de 10 con la absoluta libertad que merecen los supercracks, Carlitos ha conseguido volver a sacar todo el fútbol que lleva dentro y devolver al equipo del barrio de la Boca al lugar que por historia le corresponde.

De todos es conocida la historia del 10. Fue ídolo y estrella en su juventud con la camiseta azul y oro. Después, entre lágrimas emigró a Brasil como paso previo del largo lustro que vivió en la fría y gris Inglaterra. Una vez recuperó en Italia el mejor nivel de su carrera y logró arañar con la punta de los dedos la gloria Europea por segunda vez, Carlitos tomó una decisión que sorprendió a propios y extraños. Volvía a Buenos Aires. Volvía a Boca. Con 30 años y pletórico de forma.

Carlitos, como reconoció recientemente en una entrevista, volvió a Boca para “hacer historia, para marcar su nombre, para ser leyenda”. Pero ahora mismo no es feliz, la realidad del fútbol argentino y la realidad de la vida en la Argentina en general es complicada. Tras el parón del próximo domingo y una vez se haya detenido temporalmente la devastadora rueda que supone el mundo del fútbol, Carlitos va a pensar, a meditar sobre su futuro en la vida y en Boca. Carlitos tendrá que repensar si el amor que le tiene al club está por encima incluso de su felicidad, y lo que es más difícil, de la de su familia.

Decida lo que decida, Carlitos ya ha entrado en el Olimpo Xeneize, pero si se queda hasta el retiro y confirma lo que ahora mismo todo hincha de Boca sueña, podrá mirar a los ojos a cualquier otro ídolo terrenal que haya vestido esta camiseta. Por el contrario, si el domingo juega su último partido con el que ha sido, es y será, su primer amor, también podrá descansar tranquilo. Carlitos lo dio todo. Nunca volverá a amar igual.

Jesus, de nuevo entre los grandes

Si bien es cierto que en el último lustro el Sporting Clube de Portugal ha recuperado parte del estatus perdido en los años anteriores, fue la llegada de Jorge Jesus directamente desde su rival ciudadano el verano pasado la que devolvió definitivamente al club Leonino al escalafón que, por historia y afición, nunca debería haber perdido. Y es que, a pesar de su conocido carácter complicado fuera del verde y sus continuos rifirrafes en las salas de prensa con sus colegas de profesión, Jorge se ha ganado el respeto de compañeros, jugadores y periodistas consolidándose como uno de los mejores entrenadores del panorama actual. Y este proyecto levantado a su imagen y semejanza no está haciendo sino confirmar esta impresión.

Tras frustrarse su regreso a la Copa de Europa hace 13 meses al quedar eliminado en el ‘Play-off’ ante el CSKA de Doumbia y Musa, el Sporting y su técnico volverán a medirse ante los más grandes. Su regreso a la máxima competición continental no podría darse en un escenario mejor, Jesus escuchará de nuevo el himno de la Champions frente al actual campeón de Europa y en el Santiago Bernabeu.

Jorge ya ha revelado algunas de sus cartas para el partido de esta noche, a pesar de confesar que el empate en Madrid sería un buen resultado sus chicos no renunciarán a las ideas que los llevaron hasta aquí. La agresividad y presión habituales junto al talento y el descaro en los últimos metros seguirán siendo máximas a respetar para tratar de volver a Lisboa con un resultado positivo. Además, a pesar de la inexperiencia en partidos de una magnitud tan grande como el de hoy, aseguró que seguirá confiando en jóvenes como Rubén Semedo o Gelson Martíns, pues es en días como el de hoy es donde deberán mostrar ante toda Europa lo que son capaces de hacer cada fin de semana en Portugal.

Pocos contextos mejores podrían darse para que el técnico lisboeta a sus 62 años vuelva a sentirse entre los suyos, esa selecta élite de entrenadores que merecen verse las caras año sí y año también los martes y los miércoles a las 20.45h.